• Jairo Andrés Llano

Un interior de oro en Oporto

La arquitectura es nuestro motivo para recorrer ciudades, caminar por ellas y volver en las noches para reconocer la caricia de la penumbra sobre los edificios.


La @casadamusicaporto cumplió en 2020 quince años! Este proyecto iseñado por @oma.eu oficina del arquitecto #remkoolhaas sigue siendo hoy un ícono dentro de la ciudad. Aunque en un principio la municipalidad buscó arquitectos Portugueses como Álvaro Siza o Eduardo Soto de Moura, estos se negaron dado que las condiciones de entrega y construcción eran muy pronto. El edificio estaba pensado como una obra para la celebración de Oporto como Capital cultural de Europa en 2001.


El proyecto, pasó entonces a manos de Koolhaas quien aprovechó un diseño previo para una casa de vivienda y lo escaló al tamaño de la ciudad para crear la Casa de la Música que conocemos. El trapecio tridimensional es un edificio con un corazón de "oro", la sala principal de la casa ahora es el gran auditorio, lo que habían sido pensado como habitaciones son ahora salones de ensayo, salas VIP, zonas de espera y un restaurante.


En 2019, tuve la oportunidad de hacer una sesión de fotografía exterior e interior del proyecto y conocer su estado actual.


Como fotógrafo de arquitectura, me gustan los retos de fotografiar proyectos como este de en donde las lineas diagonales componen el edificio que debe habitarse y verse en la foto como un elemento sobre un plano horizontal. A diferencia de los proyectos rectangulares, los efectos de peso visual, se descompensan y es con la composición y la creación de panoramas que se logra ubicar el edificio dentro de su entorno. Esta fachada es una fotografía panorámica de 6 tomas que estabilizan la forma geométrica dentro de la plaza alrededor de la Casa de la Musica en Oporto.


El interior del edificio se transforma del concreto al metal. Un lobbie en aluminio y la sala principal en dorado, nos recuerda los joyeros que son a su vez cajas de música que despiertan los sentidos cuando abren sus tapas, en esta escala; sus puertas.




El edificio es una suma de sorpresas visuales, a pesar de ser un espacio para la escucha, cada recorrido termina en una vista sobre la rotonda, el parque o la plaza. Todos los recorridos perimetrales se fugan en diferentes caras del volúmen faceteado. Y el espacio principal, el gran auditorio también se abre para recibir la luz natural, siendo este uno de los grandes asuntos técnicos del proyecto.


Para esa ventana se diseña un vidrio especial y se crea una cámara de aire habitable, que permite la entrada de la luz y a su vez consigue mantener las condiciones correctas para el diseño acústico de la sala.



Pero como sospecharán, todo este despliegue de diseño, materialidad y desarrollo técnico no podía ser un proyecto de corto aliento. El proyecto del arquitecto Holandés no estuvo terminado sino 4 años después de la fecha límite. Se inauguró en el 2005, dejando en la ciudad un edificio que muchos arquitectos visitamos y un mal sabor de boca para los arquitectos locales, quienes de manera responsable cedieron la ejecución del edificio, para que a un extranjero le perdonaran aquello que a un local no le hubieran permitido. En fin, historias detrás de la arquitectura que nos revela la suerte de ingredientes que se necesitan para dejar en huella en la ciudad.




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