• Jairo Andrés Llano

7 Lecciones de la facultad de arquitectura de Oporto


Vista de la Facultad de Arquitectura desde el Río

Cuando se es arquitecto, viajar es parte de la escuela que nos permite aprender cómo se habita el mundo; para ello necesitamos recorrer las ciudades y buscar en ellas esos proyectos destacados que nos permitan vivir con propiedad un espacio para entenderlo, desmenuzarlo y relacionarlo con su entorno, el clima, la asoleación, el uso, la escala etc.


Cuando programamos el viaje a Portugal sabía que en mi recorrido no podrían faltar las obras de Álvaro Siza y Eduardo Soto de Moura, dos arquitectos que sigo con gran pasión por su obra contundente pero sutil y que conocí a través de mis profesores y de la fotografía de arquitectura que nos llegaba por las revistas españolas en su mayoría.


Para iniciar esta serie de entradas del blog con sus proyectos, decidí irme a lo grande. La facultad de arquitectura de Oporto, un edificio diseñado por Álvaro Siza cuyo recorrido me dejó nadando en un mar de aprendizajes, de ilusiones sobre la arquitectura y de la potencia de sumar en un proyecto a la academia, la teoría y también la práctica arquitectónica.


En mi recorrido por Lisboa y Oporto, encontré las referencias de la arquitectura de Siza, bastaba con entender la ciudad, sus calles estrechas y sus plazas contenidas para relacionarlo inmediatamente con los patios y zonas abiertas de algunos proyectos del arquitecto. Por otra parte, el material pétreo y duro también recuerda la contundencia del muro con zócalos de piedra y elevación en blanco que son el sello del estudio de arquitectura dirigido por este maestro del S. XX y del S. XXI.


Entremos entonces en materia, las lecciones que expondré ahora son interpretaciones personales, que tienen que ver justamente con mi pasión por caminar los proyectos y observarlos desde todos los puntos de vista posibles, para entender su papel en la geografía y desde allí en cada parte hasta su detalle constructivo.


1. LA CIUDAD ES EL LIENZO DEL PROYECTO:



La facultad de arquitectura de Oporto no es un edificio en un lote que responda simplemente a sus vecinos. Es una reflexión acerca de la ciudad en la que se encuentra. Oporto es una ciudad mediana, por no decir pequeña, cuya construcción tradicional estuvo realizada en lotes de frente angosto con alturas entre 4 y 6 pisos. El centro de la ciudad es la suma de múltiples edificios, con proporción vertical alargada, que al sumarse delimitan un espacio vacío: la calle, las plazas, el espacio público.


Esta descripción también correspondería a la forma del proyecto de la Facultad de Arquitectura, en una lectura más allá del lote, el edificio se relaciona con la ciudad por la forma como está construida y nos revela que, en edificios de esta envergadura, muchas veces estamos replicando la ciudad en un pequeño proyecto. (Tal vez no tan pequeño).

En la primera imagen, tomada desde el Rio Duero, podemos ver justamente esa relación de uno de los edificios de la Facultad con la ciudad, sobre el río encontramos una sucesión de edificios pequeños y el proyecto en mención es capaz de replicar esa sensación a pesar de que su programa es mucho mayor a lo que contiene uno sólo de los módulos verticales.

Edificios de aulas - Facultad de arquitectura Oporto

2. SE PUEDE ARTICULAR EL PROGRAMA CON EL ENTORNO


Llegados a lote, sobre una ladera que tiene vista al río, el proyecto aparentemente se fracciona en edificios diferentes, que crean esa sensación de ciudad que hablábamos antes. Sin embargo, el proyecto se mantiene unido por una plataforma de primer piso que conecta todos los bloques y permite nutrir de gente cada espacio.



Por una parte, logra quitarle peso visual al proyecto y por la otra crear una gran plaza en donde puede surgir todo aquello que suscita el espacio público en la ciudad. Adicionalmente en invierno la vida puede suceder en interiores, logrando que el confort para los estudiantes y profesores sea parte fundamental del proyecto.


El lugar de la Facultad tiene por una parte la montaña misma como protección, y el edificio logra resolver la diferencia de nivel del lote haciendo un edificio de servicios hacia la parte posterior: sala de exposiciones, biblioteca, zona administrativa y cafetería crean este volumen que es a su vez límite y contención del patio-plaza central del proyecto. Hacia al occidente, una avenida vehicular recibe los 4 edificios de 4 y 5 pisos de altura que contienen las aulas de la facultad. Entre ellos unos patios en adoquines conectan el interior del proyecto con el exterior y con la vista del Rio Duero. Podría decirse que las aulas se convierten en los dedos de la mano que buscan algo en el exterior.

Facultad de arquitectura Oporto

3. LOS ESPACIOS SERVIDORES FUNCIONAN COMO CALLES Y PLAZAS



El edificio, se articula por medio de espacio servidores. Es decir, en la facultad de arquitectura el proyecto se destaca por todas estas zonas que intermedian entre las aulas, recintos de exposición, comedor etc. cuyos usos implican una acción de permanencia. Es en estas zonas de transición es donde se da el recorrido, "la promenade" que tantos arquitectos buscan proponer en sus proyectos, llevando al habitante a perderse y encontrarse de nuevo.


¡En este proyecto, podemos jugar a ser niños! Plaza, escaleras y rampas están a la orden del día; la interconexión de los espacios servidos se da mediante la suma de planos en diferentes niveles que resuelven las condiciones del terreno inclinado, y adicionalmente mitigan el impacto de toda el área construida en la montaña. Seis edificios con una escala pequeña están perfectamente articulados, logrando que la Facultad sea completamente accesible tanto en verano por las terrazas como en invierno por los corredores interiores.

Por otra parte, las proporciones de estos espacios son generosas y permiten el encuentro de la comunidad académica, algunos pasillos terminan en pequeñas plazas interiores que son el resultado de las intersecciones de la geometría regular y compleja de los edificios en planta.


4. EL USO DETERMINA LA RELACIÓN ENTRE LOS ESPACIOS Y EL EXTERIOR



Sin embargo, de manera complementaria la facultad de Arquitectura respeta los usos dentro de la planta y el volumen arquitectónico. Aquellos usos más públicos están a la vista, incluso alguno de los talleres de arquitectura se encuentra al nivel de la plaza y se dispone como una vitrina del conocimiento, mientras que las zonas de profesores están fuera de la vista del visitante. Manteniendo un balance entre las zonas de hacer y las zonas de pensar.


La biblioteca se encuentra al final del laberinto, es el premio al recorrido y se llega a ella en una búsqueda que inicia con las zonas abiertas, pasa por espacios de luz y sombra y que enmarca las vistas principales del proyecto, atraviesa la sala de exposiciones en un guiño para acercarse al conocimiento compartido y remata en una puerta pequeña que sólo será atravesada por quien esté en disposición de conocer más, de hacer silencio y se conectarse con más conocimiento.


Biblioteca de Arquitectura

Al interior lo espera un espacio cerrado con luz cenital, un espacio similar al de la arquitectura religiosa en donde los libros son las ventanas que recorren todo el interior en un muro perimetral. La nave central se divide en dos pisos, el primero con una única mesa central y simétrica y el segundo con dos naves independientes divididas entre sí por el vacío y por la linterna triangular que diseño el arquitecto.


En contraposición, el restaurante de la facultad se encuentra detrás de un pequeño bosque dispuesto en la intersección de calles al costado suroccidente del proyecto. Con este gesto, retira el edificio y su impacto de la calle manteniendo el bajo impacto de sus vecinos con el perfil urbano de la zona, sin eliminar la actividad social propia de una intersección urbana. Todo un conjunto de detalles que me convencen de la calidad del proyecto como herramienta académica.


5. LA ESCALA DE LOS ESPACIOS SE AJUSTA A LA ANTROPOMETRÍA


Bien podemos hilar este apartado con todas las relaciones ya planteadas con la ciudad, porque en efecto así es. Pero merece estar resaltado pues los edificios con una vocación pública tienden a perderse en el volumen, las grandes escaleras, las dobles alturas y otras herramientas usadas por los colegas. Sin querer ir en contra de estos recursos, (claramente son eficaces para ciertos proyectos) sorprende en este edificio de plataforma que cada espacio acoge al habitante de acuerdo con su intención, se repite una proporción entre altura y amplitud del espacio, rampas con cubiertas altas, corredores bajos, sala de exposiciones con mayor volumetría, etc. Existe también un sistema de diferentes escaleras para repartir cada flujo por aparte, y hacen pensar en un hormiguero de profesores y estudiantes en donde cada cual tiene sus propios recorridos que corresponden con su acciones dentro del bloque construido.





El conjunto en su totalidad se puede abordar con la mirada, se descubre recorriéndolo y se reconoce por las diferencias en los detalles. Los lugares más abiertos invitan a sentarse, a leer, a estar. Los lugares intermedios son los espacios de socializar, de crear conocimiento en grupo, son horizontales y la visibilidad y la luz se reparte de formas iguales para todos. Por último, los lugares privados, oficinas de profesores y zonas administrativas se encuentran salpicados por el campus de acuerdo con la función que cumplen. Es todo un sistema que soluciona desde lo general hasta lo particular.


6. LA LUZ VIENE DE TODAS LAS DIRECCIONES POSIBLES



Partiendo de la visión particular que tengo como fotógrafo, no podía dejar a un lado la luz. Álvaro Siza, es un arquitecto de la línea, eso lo dicen sus esquemas y dibujos, si nos trasladamos a sus proyectos y en especial a este de la Facultad de Arquitectura de Oporto, se puede encontrar en la arista volumétrica la línea del dibujo, y para resaltar una arista nada más importante que la luz.


El conjunto de volúmenes geométricamente regulares que forman este edificio se complementa con lucernarios, vanos amplios, grietas de luz a la altura del pecho, ventanas sobre fachada y alerones en concreto. Todo un conjunto de recursos que esculpen la luz que entra en los espacios, creando en casi todos una luz muy homogénea pero no aburrida. La luz cae desde la parte superior y se complementa con las aperturas laterales en donde las hay.



Al fotografiar los interiores las líneas de los planos resaltan, de la misma manera que lo hacen sus dibujos, se puede trazar el espacio, convirtiendo estas salas pintadas de blanco en una sucesión de líneas y cada muro en una paleta de blancos diversos que no compiten con los objetos interiores pero que, sin ellos, tendrían el aspecto de una obra instalación artística de James Turrell o de Olafur Eliasson.


7. LOS DETALLES SON EL LENGUAJE DEL PERFECCIONISMO Y LA PASIÓN POR LA PROFESIÓN


Para cerrar este círculo de lecciones, que no son la únicas de este gran proyecto, queremos llegar a lo particular, al detalle. Es deseo de todo arquitecto controlar su proyecto y llevarlo a su materialidad con todos los cuidados respectivos y vale la pena resaltarlos cuando esto es posible. Seguramente el estudio de arquitectura encargado de cada proyecto sabrá los pormenores de la construcción y esos detalles que no salieron como se quería, pasa en todos los proyectos. Sin embargo, en la visita a este edificio resaltaron aspectos que vale la pena mencionar.




Si bien el proyecto en su mayoría corresponde a una fachada pañetada y pintada cada volumen esta diferenciado del otro por ventanas y alerones que corresponden con su ubicación específica. Las aristas de los volúmenes están solucionadas para fortalecer la idea de monolitos, tanto en el plano base y en el cuerpo del edificio como en los remates de cubierta. Como es costumbre de los edificios de Siza, un zócalo pétreo recubre el proyecto a la altura de los ojos de las personas, jugando con el despiece de forma evidente.

Al interior nos encantó la presencia del mismo zócalo, pero en tonos cálidos, se repite el recurso, protegiendo los muros blancos del uso continuo de la gente. En estos interiores es tal la obsesión, en el buen sentido de la palabra, que las columnas redondas tienen un enchape en mármol redondo que mantiene la línea del zócalo de todos los muros.

En la biblioteca el zócalo esta pensado como lo dijimos anteriormente por las estanterías de libros, pero para sorpresa de quien lee el interior con cuidado, la altura de estas corresponde con el único escalón con huella de madera de las escaleras en mármol que llevan al segundo piso. (En la fotografía de las escaleras, se podrá encontrar esa línea naranja atravesando las escaleras)

Podríamos seguir enumerando detalles maravillosos, sin embargo, confiamos en que este set de fotografías arquitectónicas sea también reflejo del trabajo consiente que se hace desde LlanoFotografía para documentar y exponer cada uno de los trabajos de nuestros arquitectos.


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